Tai-Chi método de liberación

TAI-CHI
SENDA  DE LIBERACION
                              Félix BargadosFélix Bargados.

“Todos corremos el peligro de restringir lo que fluye por si sólo (Tao) a lo que podemos hacer nosotros.”

El Universo es flujo.
El flujo soy yo.
Cuando armonizo con ese flujo me vuelvo espontáneo (tzu-jan).
Si todo lo que hago va fácil y sin esfuerzo (wu-wei), todo va bien.
Caso contrario, debo averiguar donde se bloquea el flujo.

Llama poderosamente la atención que yo PUEDA RESPIRAR con mis pulmones, o bien, estos PUEDEN SER RESPIRADOS. Es decir, mi acto de respirar puede ser voluntario e involuntario, dirigido por mi mente o sin intervención mía.

En el ámbito de la armonía con nuestro exterior, es decir, de la intención ENTRE LO QUE QUEREMOS, o por otro lado, DE CEDER A LA PRESIÓN EXTERNA, se nos presenta una dicotomía alarmante. Comoquiera que el mundo va a su velocidad y el proverbial hombre común parece ser que a otra, eso hace que chirríen los engranajes de tal falsa comunión.
Ni que decir tiene que, por un lado están las COSAS QUE NOS SUCEDEN DE MANERA NATURAL, y en un ámbito próximo pero distinto, LAS QUE NOSOTROS PORFIAMOS CON NUESTRO ESFUERZO bajo la tiranía del ego en perfección.
Partiendo de la base de que cualquier estudiante de Tai-chi-chuan que se precie, intentará armonizar todos sus actos voluntarios con la tan embarazosa como común desarmonía exterior.
Pero a mí se me presenta un problema para patentizar esa tormentosa búsqueda del Ser a través del Tai-chi-chuan.

¿Cómo puedo explicarle en teoría una experiencia?

A esta condición incómoda, se ha venido a añadir otra no menos insuperable.

¿Cómo puedo explicar algo que rebasa toda capacidad de explicación?

 Lo hago ostensible porque las palabras no abarcan, ni por asomo, a describir una pequeña parte de cada experiencia, pero en ausencia de una forma más satisfactoria de superar dichos inconvenientes, los problemas se acaban si usted hace como bebe una gallina, levantando de vez en cuando la cabeza para tragar. Y en el caso de una persona, cerrando los ojos de vez en cuando para tratar de visualizar, y así asumir las experiencias místicas, más allá del reino de la conciencia ordinaria.
En el terreno de las experiencias de conciencia alterada, tres son las vivencias que nos presenta el Tai-chi-chuan para liberarnos del dualismo en aras de lograr TRANSFORMAR EL SENTIMIENTO DE CONFLICTO CON EL MUNDO QUE NOS RODEA, EN BUEN SENTIMIENTO DE ARMONÍA:

1º-LA REALIDAD ES UNIDAD. Todas las experiencias son una misma realidad presente como graduaciones de una misma cosa (yin-yang). Las cosas contrarias son la misma cosa pero en graduaciones antagónicas límite. De este modo, todo se vuelve evasivo para la mente, incluido lo externo a nosotros en relación a lo interno.

2º-LA REALIDAD ES NADA. Otra forma de romper el dualismo es interpretar que todo es “incalificable” (wu-chi) no digo inexistente sino inatrapable por una mente cartesiana. Y de que por tanto, ninguna experiencia que podamos tener es la realidad.

3º-EL NO CABE BUSCAR.  Es decir, que no es necesario definirse en, si la experiencia es TODO o la experiencia es NADA. Simplemente hay tener y dejar la experiencia (Chan) como es. No hacer nada, simplemente tener la experiencia.

4º-LO QUE SE BUSCA ES LO BUSCADO. Si estas buscando la armonía pregúntate quien esta buscando esa armonía. Preguntar eso es como armonizar con el ser que está tratando de armonizarse a sí mismo. La raíz del problema está en que el problema surge porque lo buscamos fuera del problema. Hay que buscarlo en el vacío que somos, no en la mente que se identifica con un ego.

Paradójicamente se encuentra la libertad en no tener que estar sometidos a la tiranía del hacer las cosas por nosotros mismos. Así es como, cuando observamos a hurtadillas a un niño bailar espontáneamente siempre lo hace bien. Ahora bien cuando lo observamos a las claras y el lo nota, ciertos bloqueos por pensar lo que hace, y quizá por querer hacerlo mejor, dañan el flujo natural de movimiento.
       En tal sentido, dicen los clásicos : “aprender y olvidar”.
Para liberarse hay que olvidar los esquemas de movimiento aprendidos.
Habida cuenta de que moverse en una forma aprendida contiene algún peligro.
El peligro es que el movimiento puede convertirse en algo mecánico y recurrente.
Bien sentados estas bases, me encuentro ahora en la obligación  y el reto de mostrarle como HACER DEL MOVIMIETO DE TAI-CHI-CHUAN UNA  EXPERIENCIA MÍSTICA DE LIBERACION.
                  
Toda experiencia mística, debe partir de que lo aprendido se debería entender como una escalera de la que se hay que deshacer una vez que se haya subido por ella, y sus contenidos deben derretirse como los copos de nieve se derriten al tocar la superficie hirviendo de agua.
Un buen consejo antes de comenzar es que a partir de ahora, y de vez en cuando, apártese de este escrito y experimente lo que voy a decir...
 antes de moverse, respire desde la profundidad.
La energía que estaba en la cabeza, escúrrala hacia abajo… sienta.

Y ahora conviene SER CONSCIENTE y preguntarse ¿estoy pensando lo que hago o lo estoy sintiendo? Es decir, ¿me encuentro en la cabeza o me deslicé al cuerpo, a su centro?
La sensación suprema que llamamos Tai-chi debe estar centrada en el punto medio del yo (Dan-tien). Así las cosas, sucederá que lo que ocurre fuera de nosotros se armonizará como parte de nuestra esfera de influencia personal, con un buen sentimiento de comunión.

                       “solo se vive bien con el corazón”

Mover un brazo o una pierna al estilo Tai-chi-chuan resulta muy misterioso, en parte porque no debemos permitir que el pensamiento perturbe el proceso de moverse.
Al realizar el movimiento, si no queremos que haya interrupción en el flujo, no debemos nunca pensar “que va ahora”, “a que dirección”. De este modo actos íntimos y libres consiguen salir por la ventana del correccional.
El movimiento fluye con un matiz de involuntariedad, y  esa labor libre impensada, se puede conseguir encontrando algo en esa dirección que nos haga sentirnos atraídos a movernos, o en su defecto, alguna visualización procedente que haga fluir el movimiento espontáneo, sin forzar el deseo de moverse, como suele ser la de un adversario imaginario, si así se quiere.

   En tal sentido, “la libertad consiste en liberarme del yugo de forzar las cosas”

En esa línea, el cuerpo se mueve involuntariamente en respuesta a sutiles impulsos de energía, mentalmente quieto y sin comandar ordenes.
En ese estado, otros fenómenos deseables ocurren como el del eterno presente. El es como la “NADA” o un espacio vacío.
Así parecen como los remolinos de viento, que  surgen del vacío. Vacío que soy yo en el fondo.
 Tienen forma de danza y se disuelven.
Después, sólo queda el espacio.  El silencio interior. 
 Un estado alerta sin contenido. 
Las personas, en el fondo, somos ese espacio vacío y libre para llenarlo de todas las formas”.
Permita que el cuerpo realice las técnicas, pero no las haga.
No realice esfuerzo, porque si lo hace,
 el cuerpo será sólido y la vibración del movimiento no le penetrará.

 “Es el momento de fluir como el líquido elemento”

Al moverse sienta que sacude la solidez, y poco a poco,
en un proceso de depuración alquímica, de licuación, se transforma en líquido.
 Entonces el movimiento ya no será mecánico,
sino que fluirá con cierta fruición
Como dijo Bruce Lee: Be water my friend…Si… ¿pero como trasformarse en un fluido?
Para responder hemos de aludir al “efecto performativo”, el cual se puede explicar añadiendo que “uno se hace de acuerdo a lo que hace”. Es decir, no sólo actuamos de acuerdo a cómo somos y lo que hacemos. También nos trasformamos de acuerdo a como actuamos. Visualizando lo que desea ser.
Solo entonces ocurrirá el fenómeno que los maestros chinos llaman “Wu-wei” o hacer sin hacer…desaparece la división entre la forma y la persona”.
Pero, para ello necesitará liberarse del indeseable ego que nos separa del mundo. Sabido es que, el ego vive entre fantasmas del pasado reciente o del futuro inmediato que entenebrecen la presencia-presente.

                  “El ego es nuestra identidad impostora”

Pues ocurre sin más. La persona se pierde en la actividad que está haciendo hasta desaparecer él mismo como ego.
ASI LAS COSAS, LA PERSONA DESPARECE, SOLO QUEDA LA FORMA
Los viejos Maestros también solían decir “una técnica una vida”. Queriendo expresar que con cada postura se destruye más el ego. Téngase presente en paralelo que, sin el ego sobreviene el desapego, la serenidad, la entrega. Destruyendo el ego cada vez más, con cada técnica y aportando vida auténtica. La técnica es entonces sin deseos.
Pero si no pudiera evitar tener deseos, que sean estos:

“derretirte y ser como la brisa de la mañana  que canta su melodía por un día mas”.

Concluyendo, primero debe ser consciente,
después involucrarse  mas hasta que se funda.

que viene a dejarnos claro, que en el instante supremo donde el tiempo no existe, cuando el “corazón” está vacío de ego y se pasa del instante muerto al instante vivo, ya no hacemos sombra al sol y nos volvemos comparables a las nubes blancas errando por un cielo de verano.
Y por el contrario sabe, que por controlar en exceso,
por pensar en el futuro o el pasado
no se disfruta del presente;
por lo que si así fuera,
no se vive ni presente ni futuro.
Se vive como si no se fuese a morir,
 y se muere como si no se hubiese vivido.
                          
Artículo Original de FELIX BARGADOS


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